ALEJO DURAN
 


ALEJO DURAN Y SU PASO POR EL ALTO

 

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Alejandro Durán Díaz, campesino nacido en El Paso Cesar, el 9 de Febrero de 1919 y  murió el 15 de Noviembre de 1989, a la edad de Setenta años en Montería y sepultado en Planeta Rica, tiene que ver mucho con la cultura e idiosincrasia de nuestro pueblo. Entre los años de 1950 y 1954, este maestro del folclor, tenía como sito de descanso  dentro de su itinerario artístico a Altos del Rosario. La última vez que nos visitó y prácticamente  para despedirse de esta tierra, fue en el mes de Diciembre de 1988, es decir, un año antes de su muerte.
Para 1954, Alejo era conocido en toda la costa por su actividad artística, pues su música se extendía rápidamente por los pueblos de la Costa, su presencia era reclamada para esta época, en todas las poblaciones y ciudades. Su vida de juglar, de andariego incansable, recogía y expresaba en plazas, corralejas, chozas y veredas, las costumbres, los sentimientos y la picaresca del hombre de la Costa Atlántica, con tanta propiedad que pronto sus canciones se convirtieron en alimento espiritual  de todo un colectivo social que las escuchaba con fervor progresivo.
En esta década de los años cincuenta ( 1950-1955), Altos del Rosario era un remanso de paz, donde las pugnas entre ejercito, guerrilla y paramilitares y delincuencia común no habían irrumpido en forma tan alarmante como lo han hecho ahora.  En aquel tiempo lo visitaba, en dos o tres veces al año, un músico que andaba de pueblo en pueblo, el maestro Alejandro Durán, con un acompañante: Su Acordeón; Su conjunto estaba integrado por un guacharaquero  y un cajero.
 

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La primera vez que este personaje estuvo visitando el Alto, lo hizo en compañía del señor Faustino Santana Rodríguez, procedente de La Rufina. Una de las personas más pudientes en aquel entonces, don Martín Rodríguez Payares, entabló amistad con aquel nuevo visitante, ya que era en su casa donde se realizaban casi todas las reuniones sociales. Desde ese momento se iniciaron las parrandas, amenizadas con la música interpretada por el único acordeonista que para ese entonces nos visitaba. “El Maestro Alejo”, sin fama, sin plata, sencillo, humilde, amigo y enamorado.
 De Magangué viajaba a Barranquilla a realizar sus grabaciones e inmediatamente volvía y partía al día siguiente para los pueblos costaneros de Mompóx, Pinto, Santana, San Zenón, Piñón, Las Conchitas, Palomino, Pijiño, Talaigua Viejo, San Fernando, río arriba, hasta acampar en Altos del Rosario. Desde ahí,  después  de unos días de descanso, viajaba hacia adentro por el caño a: El Sudán, Los Patos, Los Pegados, La Rufina, Colorado, El Coco Tiquisio, Palma Esteral, Pueblo nuevo y Gamarra. De ahí, iniciaba la gira por el río San Jorge y el Cauca, hasta Caucasia, en la Lancha La Viboral, de Nicolás Avendaño, nativo del Alto.
Como se puede apreciar, por su actividad y la calidad de sus canciones,  se inicia  su época de oro. Por donde pasaba dejaba canciones, amores y recuerdos. Alejo nunca pudo asegurarle a su mujer Joselina, residente en Magangué, que regresaría en una fecha determinada, pues era prácticamente imposible planificar las aventuras.
 Un día cuando regresó a Magangué, después de una larga gira de varias semanas, y que lo había llevado a descansar nuevamente  a Altos del Rosario, se encontró con la sorpresa dolorosa de que la casa donde vivía estaba cerrada y que Joselina se había marchado sin saber para dónde. 
 
“Alejo Durán está ligado de tal manera al  acordeón que sin éste, su vida no tendría sentido. El necesitaba un instrumento que le comprendiera, que se dejara acariciar, que se le entregara plenamente, que con el accionar maestro de sus dedos, le diera contenido a la fantástica parábola de su vida. Por eso los bautiza , o con nombre de mujer como Cholita ; o con apelativos cariñosos como el Niño Bonito, El Pechichón, 039 y Pedazo de Acordeón[1].
Nos contaba el maestro, que el acordeón el Pechichón se lo había regalado a su hermano Naffer, y que había adquirido otro que bautizó con el nombre de Cholita, así se llamaba una muchacha de Altos del Rosario, muy hermosa a quien él  la cortejaba y que provocó  explosiones de celos con su esposa, la cual intentó en varias ocasiones romperle el instrumento (El Acordeón), ya que ella sabía de sus intenciones con Cholita. Para evitar discusiones y posibles accidentes, Alejo Salió de Cholita (Su acordeón) rápidamente y designó su siguiente Acordeón 039”.
Generalmente, siempre que Alejo llegaba al Alto, salía  en la mañana a saludar a las amistades y en la tarde, recostado en un taburete sobre un trascorral, ensayaba las viejas melodías y componía las nuevas.  El maestro tocaba las parrandas en el Alto, sin cobrarle un peso a sus amigos, pero cuando viajaba hacia Magangué, le llevaban queso, pescado, carne, suero, gallina  y toda clase de “bastimento”, era una especie de trueque entre amigos: música por comida.

De cada uno de estos viajes, al amenizador le quedaba una platica recogida entre ellos y una huella de amor, que era la que  hacia venir con más frecuencia al acordeonista y cuya culpable era Isidora Castro Hernández (Cholita), como se le conocía a esa bella Alteña, una de las mujeres más atractivas de la época, a la cual le dedicó una canción. Además de esta traga, se comenta en el pueblo que Alejo tuvo otras aventuras secretas y que tuvo un hijo en el Alto, pero está registrado con otro apellido.

 De aquellas tertulias se fue conformando un bonche que no se perdía las fiestas amenizadas por él y estaba compuesto, como siempre, por los más parranderos : Los Martín Rodríguez (padre e hijo), Manuel H. Zabaleta Gutiérrez, Heliodoro Trespalacios,  Emmanuel Avendaño, Juan Molina Rocha, Martín Rocha,  Miguel Rocha y Bernardino Jaraba, entre otros, cuyas parrandas duraban hasta tres días sin descansar.
 “El Domingo de Resucitado (13 de Abril de 1952), en pleno baile y en una de esas acostumbradas amanecidas,  fueron a buscar a Martín  Rodríguez  (hijo), para que en la única  embarcación fluvial que había en el pueblo, hiciera un viaje de carácter  urgente a Pinillos, población  que se encuentra en mitad de camino entre el Alto y Magangué, que era y sigue siendo el polo de comercio de las poblaciones circunvecinas. Para aprovechar la escasa posibilidad de transporte, el músico dijo que él también viajaba, además porque era el único que estaba en sus cabales.
Los asistentes lógicamente no querían que se fuera porque de inmediato se terminaba la parranda, que ya llevaba tres días. No pudieron hacerle cambiar de parecer y decidieron acompañarlo a la orilla (el puerto),  pero al irse a despedir de los de la casa se encontró con Manuel H. Zabaleta y Emmanuel Avendaño, quienes estaban en el patio abrazados llorando, al aclarar una divergencia, más por los efectos del alcohol  que por sinceridad sentimental”[2].
 Al llegar al puerto a la 10:30 de la mañana para embarcarse en la lancha “La Argelia María”, ya había mucha gente aglomerada en la orilla dándole la despedida y gritándole que no se fuera, porque se acababa la fiesta. Al ver esta muestra de cariño, que quizás no se le había brindado en otras de las poblaciones visitadas, comenzó a componer una canción que de momento le salió con el ritmo de otra, ( Los Guayabos de Manuela ), del legendario Pacho Rada e inicialmente, en forma de paseo, se tituló “La despedida del Alto” y finalmente terminó siendo un son con el nombre de “Altos del Rosario”, hoy se interpreta en todos los festivales  Vallenatos.
Dejó un tiempo de visitar al pueblo y los amigos del Bonche, que añoraban aquellas tertulias, le escribieron diciéndole que no fuera ingrato y que volviera, porque ellos querían parrandear nuevamente con su música, para contestarles, como decía que no sabía escribir muy bien, como hizo con Fidelina, quien también le mandó una carta, les compuso un disco que tituló “La Bonchada”, impreso en 78 RPM, donde mencionaba nuevamente a sus buenos amigos, ahora después de su muerte, la Sony Music, rescató esta melodía y la incluyó en un CD, en donde se recopilan sus primeros cantos.
 La última vez que visitó Altos del Rosario, fue en Diciembre de 1988, un año antes de su muerte.
 Dentro de su inmenso repertorio musical, lleno de hermosas melodías, dignas de tenerse en cuenta, el maestro Alejo le compone al Alto tres canciones : La Bonchada, Cholita,  y Altos del Rosario, canción esta última, de gran fama que ha recorrido todos los rincones de Colombia y del mundo;  También  ha sido grabada por Los hermanos López, Carlos Vives, Los hermanos Zuleta, Julio Rojas y la última interpretación de  Farid Ortiz con el acordeón majestuosa de el negrito Osorio, la cual nos parece la mejor de todas las que se han grabado, aunque Farid cambió una estrofa, olvidando el nombre de Martín Rodríguez.  
  En 1972 se iniciaron las labores del Colegio Cooperativo José Antonio Galán, que luego se oficializó como Departamental. En 1993, Demostenes Zabaleta Molina, hijo de Altos del Rosario, llega a ocupar el cargo de Secretario de Educación Departamental, siendo gobernador Carlos Mendivil Ciodaro, presenta a la Asamblea Departamental, con la colaboración del diputado Oswaldo Vergara Gallo, un proyecto  de ordenanza para cambiarle el nombre a este colegio, por el de Alejandro Durán Díaz.
 Un sólo diputado, más por razones políticas que por convicción, se opuso al proyecto de ordenanza, con el argumento de que no era posible que un centro de Enseñanza llevara el nombre de un músico, y vallenato menos. La opinión del pueblo se dividió, que no vio en esos momentos, sino las razones politiqueras, más que el propósito que se perseguía, el cual era brindarle un homenaje a uno de los gestores de nuestra cultura popular, un hombre sencillo y leal con sus amigos que ha dado a conocer nuestro pueblo, más que cualquier otra persona.  .Pero pudo más la razón  que la politiquería y la asamblea Departamental de Bolívar, oficializó al Colegio de Altos del Rosario, con el nombre del Rey  .
 Gracias al maestro Alejandro Durán, Altos del Rosario se conoce en el ámbito nacional e Internacional;  Nosotros los Alteños estaremos  eternamente agradecidos con él. Por eso  el Colegio de Bachillerato de la Cabecera, recibe el nombre de Institución  Educativa “Alejandro Durán Díaz”.
 Hoy nos preguntamos tratándose de Altos del Rosario ¿será justo y merecido este homenaje para con el maestro?
 

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LETRA DE ALTOS DEL ROSARIO
ALEJANDRO DURAN DIAZ.
Lloraban los muchachos
Lloraban los muchachos
Lloraban los muchachos
Al ver mi despedida
Yo salí del Alto
Yo salí del Alto
Yo salí del Alto
En la Algeria María
De la Algeria María
De la Algeria María
De la Algeria María
Yo salí del Alto

Ay! Decía Martín Rodríguez
Decía Martín Rodríguez
Decía Martín Rodríguez
Lo mismo su Papá
Si la fiesta sigue
Si la fiesta sigue
Si la fiesta sigue
Durán si no se va
Durán si no se va
Durán si no se va
Durán si no se va
Si la fiesta sigue.

Lloraban las mujeres
Lloraban la mujeres
Lloraban las mujeres
Ya se fue el pobre negro
Dinos cuando vuelves
Dinos cuando vuelves
Dinos cuando vuelves
Y nos dará consuelo
Nos darás consuelo
Nos darás consuelo
Nos darás consuelo
Dinos cuando vuelves.

Pobrecito Avendaño
Pobrecito Avendaño
Pobrecito Avendaño
Lo mismo Zabaleta
Se fueron llorando
Se fueron llorando
Se fueron llorando
Y se acabó la fiesta
Se acabó la fiesta
Ya se acabó la fiesta
Se acabó la fiesta. 




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[1] DOMUS, Alejo Durán su Vida y su Música, 1999.
 
 
 
   
 
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